Entre otras cosas, Guevara, durante su paso por Quilmes, fue acusado de ser dueño de empresas de transporte escolar que tendría como testaferros a una de sus hijas y a su cuñado. Este último, figuraba como proveedor municipal y habría recibido más de 160 mil pesos de la comuna.
Además, sufrió varias acusaciones ante la justicia por pedidos de coima a una remisería y quedó envuelto en un escándalo con cooperativistas, a quienes -de acuerdo a las acusaciones del entonces concejal Mario Sahagún- utilizaba como agentes de tránsito para pedir coimas a los conductores.
En Quilmes,
Guevara logró que designaran a sus familiares más cercanos para ejercer diferentes funciones. Su hermano Daniel fue primero "Director Operativo de Tránsito" y luego Director de Seguridad, cargo al que debió renunciar cuando dos empleados lo acusaron de acoso sexual. También ocupaba funciones su hija Sabrina, a quien denunciaron por enriquecimiento ilícito.