La perjudicada fue la vecina Gabriela Walles, quien, cuando se dio cuenta de que su artefacto no encendía, decidió llevarlo para su recambio. A partir de esto, le respondieron que el problema era el chip, pero al colocarle uno nuevo, comprobaron que tampoco funcionaba. Fue entonces cuando le recomendaron que lo ingresara en el servicio técnico, donde no se lo quisieron tomar.