Sin embargo, cosas muy lindas le sucedieron; como la prueba de un auto NASCAR, el Dodge Charger en Estados Unidos u obligar a ilustres del automovilismo, como Guillermo Ortelli, a luchar hasta el final por el título de TC.
En La Plata, Giallombardo tuvo que aprovechar al máximo todas las herramientas que tenía y acontecimientos que se presentaron para lograr su cometido: fue uno de los mejores de la clasificación, dominó su serie, reguló junto a su coequiper y amigo Juan Bautista de Benedictis todo lo que tenían para que a cualquiera de los dos se le de el gran logro y el más importante: ganar en una final, condición sine quanon para ser campeón de la Copa de Oro.
Cabe remarcar que con sus 22 años es todo un hombre record en lo que a títulos argentinos se refiere, y ganó en escalera todo lo que compitió en las divisionales ACTC: en 2008 el TC Mouras, en 2010 la corona del TC Pista y este año la del Turismo Carretera; como si los años pares le sentaran de maravillas.