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Vale destacar que Giallombardo había realizado a comienzos de este año una prueba de un auto NASCAR con una Dodge Charger junto a su gran amigo Leonel Sotro, otrora corredor de TC.
En Estados Unidos, durante los ensayos, la Rana fue supervisado por su habitual ingeniero en pista, Sebastián Mauriño.
A su vez, Giallombardo tenía toda su intención de volver al Super TC 2000, pero por cuestiones económicas no pudo lograrlo.
Se abrió una puerta en el Turismo Nacional, corrió varias carreras en la Clase 3 pero como su auto era inferior a su grado de competitividad, decidió apostarlo todo por el TC. Y logró su sueño: ser campeón. Ahora va por más.