"En su locura llegó a entrar a mi casa para matarme -agregó- pese a que había un policía de custodia permanente y una orden de restricción de acercamiento". "Ya no sé qué más hacer, vendí mi casa y me mudé a otra pero el me encuentra en cada lugar que estoy, hasta averiguó donde estudiaba y me fue a buscar allí. Es un asesino y yo soy su presa. Tengo mucho miedo, es una bestia caminando", enfatizó.
No la escucharon
Lo que Leticia González lamenta profundamente es que la pérdida de tres dedos de su pie izquierdo se podría haber evitado, si alguien hubiese escuchado sus desesperados gritos de ayuda. "Cuatro días antes se apareció y me disparó dos balazos. Me tiró a matar, pero Dios me ayudó y no logró herirme. Hice la correspondiente denuncia pero no tuve respuestas de la policía. El siguiente ataque fue con la escopeta, me disparó en el pie delante de mis hijos y no tuve más remedio que pedirle que me lleve a un hospital, pero me dejó en la salita del barrio y se fugó".
Necesita ayuda
Además de una custodia permanente, por el temor a que su ex la vuelva a agredir, Leticia pidió ayuda para poder sobrellevar su nueva vida. Es que ahora tiene dificultades para movilizarse y su precaria vivienda no está adaptada para facilitar su desplazamiento. "No tengo baño y debo hacer mi necesidades en un tacho. Necesitaría una silla de ruedas o una muletas para poder levantarme de la cama. Si alguien me puede dar una mano con materiales de construcción le voy a agradecer eternamente", finalizó.