Vecinos de Bernal Oeste cansados de la desidia de la autoridades policiales y municipales manifestaron su malestar por la inseguridad que día a día suma una nueva víctima en la zona, y la escasa limpieza que se observa en las calles que van desde avenida Calchaquí hasta Mosconi y desde avenida Montevideo hasta Chaco, situación que afecta por la cantidad de suciedad que puebla el barrio. Para los lugareños la zona está “liberada” ya que antes se “veían bastantes móviles policiales recorriendo las calles, pero de un tiempo a esta parte, son pocos lo que circulan despacio controlando el barrio”, expresó Ignacio Duarte, un lugareño afincado en el barrio hace años y que según su propia experiencia “este barrio nunca estuvo tan a la buena de Dios como ahora”. Duarte no dudó en responsabilizar a la comisaría Quinta de La Cañada por los hechos de inseguridad que se reiteran y cada vez con mayor violencia. “Hace un poco más de un mes, un vecino sufrió un ataque en su propia vivienda por una banda que se hacía pasar por policías con orden de allanamiento y con ese artilugio ingresaron a su vivienda y le robaron todos los electrodomésticos que tenían a mano más dinero y un automóvil”, comentó el vecino. Sin ir más lejos, esta semana se registraron otros hechos de inseguridad provocados por motochorros, que “atacaron a una pareja que volvía de trabajar y sin mediar palabra, sacaron sus armas de fuego y les sacaron el dinero y otros objetos de valor. No les hicieron nada a ellos, pero el trauma te queda” enfatizó Ignacio Duarte. Asimismo, son comunes los arrebatos a personas que regresan tarde de trabajar o bajan del colectivo sobre Calchaquí y deben caminar algunas cuadras por Montevideo calles internas. Asimismo, otra situación que se viene dando es que los comerciantes prefieren perder algún ingreso y cerrar antes sus locales, con la única esperanza de no convertirse en el próximo blanco de los delincuentes. Así se observa en los mercados ubicados sobre avenida Montevideo y algunos kioscos y granjas. Otros como las pizzerías no tienen otra alternativa que trabajar “con los ojos bien abiertos para ver quién pasa por la vereda”, expresó Rosa Espíndola, una vecina de la calle 163, que reconoció tenerle miedo “hasta a los delivery que circulan en moto por el barrio”. En otro orden de cosas, los vecinos de Bernal Oeste se sienten abandonados por partida doble, porque también hay servicios municipales que han dejado de tener, como por ejemplo el servicio de barrio y limpieza de las calles y de recolección.