Los que quedaron en "el pozo" también quieren ser parte del progreso del barrio. Por eso, le exigieron a Gutiérrez que impulse una obra hidráulica similar a la que concretó muy cerca de allí. "Los que viven a partir de la 820 no se inundan más. A ellos les colocaron los desagües pluviales, que conducen el agua hasta una planta de bombeo que la lleva hasta el arroyo Las Piedras", explicó Bárbara Saravia, otra vecina que recorrió la zona junto con El Quilmeño.
"Nosotros pagamos impuestos como una zona residencial, no es justo que nuestras necesidades queden siempre postergadas, mientras que en otros barrios, donde no se pagan las tasas, ya les hicieron hasta las cloacas", añadió la mujer con enfado.
Riesgo sanitario
Al peligro de tener tanta agua acumulada se le suma un grave riesgo sanitario, debido a que los propietarios de la zona, como no tienen red cloacal, descargan los pozos en la calle, por lo que la materia fecal flota y hasta se mete en las casas cuando llueve.
"Los camiones atmosféricos cobran hasta 300 pesos y a la gente se le llena el pozo cada 15 días. No pueden solventar esos tremendos gastos", afirmó Saravia.