Luego, Díaz fue trasladada al Hospital Mi Pueblo e ingresó al quirófano de urgencia. "Tengo el brazo muy mal, me arrancaron pedazos que quedaron dentro de la ropa. Los médicos dicen que no me lo amputaron de milagro", manifestó la víctima.
Peligro latente
La jauría de mordedores representa una seria amenaza para la comunidad del barrio El Rocío, ya que habitan la plaza donde decenas de personas -y niños- concurren a diario. "Esos perros están abandonados, dicen que los dueños se fueron a Neuquén, los dejaron en la vereda, los vecinos le dan de comer y los perros duermen en una casilla que le hicieron", afirmó la abuela al portal El Radar del Sur.
"Frente a la plaza hay una escuela. Es un peligro, ya atacaron a otras personas. La policía nos dijo que a ellos no le compete y nos mandaron a Zoonosis del Municipio de Florencio Varela. Allí dijeron que ellos no pueden hacer nada porque después los proteccionistas salen a protestar. Pregunto, si agarran a un chico, si matan a alguien, ¿Quién será el responsable?. No puedo hablar más -añadió Felisa entre sollozos-, esto fue muy traumático, si llegaban a tirarme al suelo, creo que me hubiesen matado".