El fin de año se va acercando y como de costumbre llega el momento del balance de lo realizado durante este tiempo. Y la temporada de Quilmes tuvo distintos matices, aunque en definitiva el análisis global termina siendo positivo. Es que el 2010 arrancó con la ilusión del ascenso y allá por junio, el Cervecero de la mano de Jorge Vitrola Ghiso logró la anhelada vuelta a Primera División. Después, vino la conformación del plantel para afrontar los torneos de la máxima categoría del fútbol argentino con Hugo Daniel Tocalli, un prócer en la historia de la institución, como DT y en el pueblo quilmeño se generó una gran esperanza; pero la experiencia fue un rotundo fracaso -vinieron 22 jugadores y no ganó durante los primeros 11 partidos- y el descenso era un hecho. Con el arribo de Leonardo Madelón, que sucedió al renunciante Tocalli, la expectativa volvió a crecer, y si bien el inicio de esta etapa fue poco alentador, luego se acomodó, y cerró el campeonato con una demostración de entereza admirable; y gracias a ese colchón de puntos (19), el 2011 se espera con entusiasmo.
El retorno
Está claro que para hablar de un balance hay que separar el año en dos. En la primera etapa del año, Quilmes consiguió el retorno a la Primera División y por más que en las últimas fechas no haya ganado -ascendió sin ganar en los últimos seis partidos- la vuelta a la máxima categoría tapó todas las dudas y fue todo color de rosa. Y no es para menos. Después de tantos intentos y fracasos, el Cervecero logró el objetivo que toda la ciudad esperaba. Una vez que se consumó el ascenso, los directivos de Quilmes decidieron la salida de Jorge Vitrola Ghiso y fueron a buscar a una de las glorias del club: Hugo Daniel Tocalli. Y se pensó en grande. Hasta el mismo Tocalli en la conferencia de presentación dijo que venía “para ser campeón”. Pero nada de eso ocurrió. Es más se dio todo lo contrario y con todo el dolor del alma, Quilmes se quedó sin uno de sus ídolos.