28 de diciembre 2010 - 00:00
La ribera, muy concurrida
Un termómetro que no dio tregua, y un cielo despejado, se combinaron nuevamente para empujar a los habitantes de la región hacia los espacios verdes y recreos. En ese contexto que no pocos calificaron como “infernal”, con una sensación térmica que rozó los 40 grados, el balneario de Quilmes se convirtió en el punto de encuentro de centenares de personas afincadas en la región. Desde poco antes del mediodía, la ribera quilmeña comenzó a poblarse con gente dispuesta a descansar bajo la sombra de los árboles, y los más atrevidos -teniendo en cuenta las advertencias oficiales- a darse un chapuzón en el río, manso pero contaminado. Sectores como “la rotonda”, en Otamendi y Cervantes, o los cercanos a la antigua rambla fueron los elegidos por los vecinos para instalarse y escaparle al calor. Fue enorme la cantidad de vecinos de Berazategui y Florencio Varela que llegaron en vehículos para estacionarse cerca de los antiguos campings o recreos de clubes y sindicatos. Muchos prefirieron descansar junto a las escaleras del pequeño “murallón” costero. Entre reposeras, sombrillas, pelotas inflables, mateadas, refrescos, abuelas con sus nietos, jóvenes parejas, bebés, grupos de amigos, churros, anteojos de sol y estéreos de auto a pleno propalando música tropical, la ribera quilmeña presentaba un aspecto diferente al habitual y que seguramente se notará más en los próximos días.