"Para que no rompan el coche, los conductores tienen que ir despacio para no comérselo, pero ya algunos que no conocían la zona e iban rápido terminaron en la zanja para no meterse dentro", contó.
Por eso, la mujer manifestó que estas maniobras "pueden terminar mal algún día". "Hasta ahora no tuvimos ningún accidente grave, pero es una bomba de tiempo", remarcó.
Duró muy poco
Débora recordó que en el 2012, las cuadrillas municipales "habían concretado el sueño de todos los vecinos de que La Haya tenga, de una vez por toda, su asfalto".
Pero pasaron cuatro años y el sueño se transformó en pesadilla para los frentistas. "Se empezaron a hacer pozos, entre los que se encuentra uno gigante que tenga al frente de mi casa", añadió.
En un principio, los habitantes de esa parte de Pico de Oro se quejaron a la Municipalidad, desde donde ordenaron la colocación de "tierra colorada", que con el pasar del tiempo desapareció.
"Después de eso, mandaron a colocar escombros que pagamos nosotros mismo, aunque el tránsito de vehículos produjo que desaparecieran", explicó.
La vecina comentó que está "todo más complicado" porque en el bache gigante hay "mucha agua podrida acumulada, lo que genera un dolor fuerte de cabeza y la aparición de muchos mosquitos",