25 de noviembre 2011 - 00:00
Leonardo Gil, el más rápido con el Fiat 600
El volante venció en la primera serie y quedó sexto en la segunda. Con ese panorama, se ilusiona con el campeonato. “Con estos resultados mantenemos la chance de obtener el trofeo”, aseguró.
Gil luce el trofeo.
El piloto sureño Leonardo Gil tuvo una gran actuación en la doble competencia en la categoría Fiat 600 Lanús que se realizó en el autódromo de Dolores al resultar ganador en la primera serie y quedar sexto en la segunda. De esta manera, sigue con grandes expectativas para llegar al cierre del campeonato con muy buenas posibilidades de coronarse con el título. “Con estos resultados continuamos con la chance concreta de ganar el torneo”, manifestó. A su vez, resaltó que ya no cuenta con la presión que genera mantenerse firme luego de los triunfos. Es que ya había obtenido el primer lugar en el podio tanto en La Plata como en el Gálvez. “En estos momentos estoy segundo en el certamen, a 20 puntos del líder, pero como en la última jornada se otorga un puntaje y medio, la ventaja no es importante en este caso. Sobre la carrera que pasó, indicó: “En el comienzo el auto anduvo bárbaro, pese a que debí trabajar mucho con el chasis y frenos. Esos problemas lo registraron no sólo mi auto sino los otros cuatro que llevamos a la competencia”. En ese sentido, ante los inconvenientes, el piloto oriundo de Burzaco resaltó la ayuda de su padre. “Menos mal que cuento con la ayuda de mi viejo que es el motorista del equipo”, apuntó. En referencia a los resultados que consiguió, Gil consideró: “En las dos clasificaciones logré el sexto puesto. Noté progreso en varios autos y eso originó muchos toques adelante. Por mi experiencia acumulada, estuve a la expectativa en todo momento y en la vuelta final logré superar a algunos pilotos”. Y agregó: “Además, a los otros competidores que atiendo les fue bastante bien y eso es muy valorable”. En torno al Fiat Uno, sostuvo: “Ya tengo encargado un chasis cero kilómetro, al que comenzaré a desarrollar tan pronto como me lo entreguen. Hay que trabajarlo mucho porque es un auto totalmente distinto en el que debemos encargar mucho dinero y tiempo. Sin embargo, con sacrificio todo se puede lograr. Espero que este año que vino bastante bien en general, termine de la misma manera”. En ese sentido, y con la cabeza puesta en el tramo final de 2011, Gil volvió a ponderar el trabajo del padre. “Todo esto lo puedo llevar adelante gracias a mi viejo, a quien debería hacerle un monumento tan grande como el que tiene el de la bandera en Rosario”, enfatizó. Y precisó: “Nos levantamos temprano y nos acostamos tarde. Yo tengo 30 años menos que él y realmente lo admiro por todo el empeño que le pone a su labor. Yo le indico dónde quiero que los motores tengan mejor potencia, y él, con su tremenda experiencia, interpreta con total puntualidad mis pedidos. Conformamos un equipo ideal”.
Finalmente, con los resultados ya estipulados, el piloto sureño agradeció a todo su grupo de trabajo, y sentenció: “Estos años de sacrificio fueron complicados pero los buenos arribos en las carreras compensan largamente el esfuerzo”.