31 de enero 2015 - 12:59
Llevan 37 años esperando el pavimento en Bernal
Vecinos destacaron también que los caños cloacales que conectan las viviendas con la arteria son muy pequeños, se colapsan seguido y deben convivir con la materia fecal que sale a la superficie.
llevan  37 anos esperando el pavimento en bernal
Vecinos de Bernal llevan 37 años reclamando obras de pavimentación y tres exigiendo a la Municipalidad de Quilmes que se reemplacen los caños cloacales, debido a que conviven con el barro y los desechos.

Se trata de los frentistas de la calle 177 Bis, entre Pampa y Pilcomayo, quienes se encuentran cansados de la situación, que les impide salir de sus casas cuando llueve.

En diálogo con El Quilmeño, Ignacio Silvero, se mostró preocupado por convivir en calle de tierra desde hace más de tres décadas y sostiene que "no entran ambulancias ni patrulleros".

El panorama, según él, se agrava en los días lluvias. "No importa cuán pequeña sea la precipitación, la calle se llena de agua y la zona se inunda", explicó.

Al tiempo que describió que 177 Bis, entre Pampa y Pilcomayo, "recibe el agua de otros puntos de Quilmes, y como si fuera poco, no tiene dónde caer, directamente se queda estancada".

Sobre este reclamo, remarcó que lleva cerca de 37 años exigiendo que asfalten el acceso y que perdió el número de "la cantidad de quejas", que realizó a las autoridades municipales.

"Han pasado muchos intendentes y nadie decidió hacer algo por la calle 177 Bis. Hay otras que ya se pavimentaron, pero de nosotros nadie se acuerda", agregó.

Para Ignacio, los principales perjudicados son "los adultos mayores ya que no pueden salir de sus casas porque pueden resbalarse".

En relación a este punto, citó que las ambulancias y móviles policiales "no ingresan a la zona por miedo de quedar atrapados".

Más problemas

Como si fuera poco, Ignacio Silvero comentó que los habitantes de la calle 177, entre Pampa y Pilcomayo, como en otros puntos de Quilmes, conviven con los desechos cloacales en la vía pública.

La razón reside en que los caños que conectan la vivienda con la calle "son muy pequeños, se colapsan y sale la materia fecal a la superficie".

"No te imaginás lo feo que es ver la materia fecal en la calle, no te imaginás sentir el olor horrible que emana, directamente te hace doler la cabeza", describió Ignacio.

El problema motivó a que la familia Silvero realice "15 reclamos a la Municipalidad de Quilmes en tan sólo tres años, el tiempo que los caños de las cloacas llevan instaladas".