19 de marzo 2015 - 20:24
Lo que el fuego no tapó
Vecinos de Quilmes Oeste alertaron por el accionar de camiones que usan predios para arrojar residuos contaminantes.
lo que  el fuego no tapo
Un incendio de grandes dimensiones desatado en Quilmes Oeste, sobre un predio de dos hectáreas convertido en basural, puso en evidencia la falta de control ambiental sobre el accionar de un circuito mafioso, que utiliza terrenos descampados del distrito para arrojar todo tipo de residuos contaminantes.

Durante la madrugada de este jueves, el fuego (con llamas de cerca de 15 metros de altura) hizo arder los desechos acumulados en un depósito clandestino ubicado sobre la calle 812 y 887, a unos 300 metros de Camino General Belgrano, entre los asentamientos conocidos como La Matera y la Villa de los Paraguayos.

Durante una recorrida por el lugar, El Quilmeño pudo constatar que solamente sobre la calle 812 se encuentran tres basurales ilegales, donde -según explicaron los propios vecinos- es constante el ingreso de camiones que descargan basura.

"Nosotros sabemos, por boca de ellos, que a los camioneros les pagan y ellos vienen a tirar toda la mugre acá", contó Héctor Cardozo a este medio.

Por su parte, el 2° Jefe del Cuartel de Bomberos de Bernal, Omar Palazzo sostuvo que, mientras trabajaban en la extinción del incendio, hallaron todo tipo de material inflamable. "Hemos encontrado desde residuos patológicos, como jeringas y tubos de ensayo con muestras de sangre, hasta restos de telas, plásticos y residuos industriales", manifestó a este medio.

Asimismo, el servidor público explicó que no es la primera vez que se produce un hecho de estas características en la zona. "Acá hay muchos predios con basura. No podemos determinar si los incendios son intencionales, pero, a veces, la gente prende algunos residuos y luego se propaga rápidamente, ya que hay mucho material inflamable", añadió Palazzo.

Fuego subterráneo

Recién ayer a las 18 culminó el trabajo de las 30 dotaciones de bomberos de Quilmes, Bernal, Solano y La Florida, que trabajaron arduamente durante unas 15 horas, arrojando agua y removiendo con palas automáticas las montañas de basura. Sin embargo, al cierre de esta edición, los bomberos se mantenían alerta ante la posibilidad de que continúe "el fuego subterráneo", que es el que avanza por debajo de los desechos.