04 de mayo 2015 - 21:12
Luciano Capra, de Quilmes al mundo gracias al padel
El deportista, que tiene 21 años y vive en España hace 3, contó sus sensaciones luego de alcanzar la final del Estrella Damm Barcelona. Metido entre los primeros 20 del ranking, no se queda con eso y va por más.
luciano capra, de quilmes al mundo gracias al padel
Orgullo quilmeño. Luciano Capra viene de ser subcampeón del Estrella Damm Barcelona 2015, uno de los Grands Slams del padel, al tiempo que se erige como una de las revelaciones del circuito, ubicándose entre los 20 mejores jugadores del ranking.

En diálogo con este medio, el deportista de 21 años, que hoy vive en Valladolid, reconoció que llegar a la final "fue una sensación única". "Fue una semana inolvidable, en la que cada día había más emociones que el anterior. Parecía ser algo que nunca se terminaba, pero disfruté al máximo cada instante", expresó.

Acerca del marco que le tocó experimentar, precisó: "Nunca había jugado enfrente de tanta gente, pero por suerte no fue un factor que me haya desfavorecido. Me sentí muy cómodo y la pasé muy bien con todo el público". 

Por su parte, el quilmeño confesó que "no esperaba esto, las cosas se fueron dando y la final llegó de sorpresa. Uno lo sueña, porque siempre voy a cada torneo con la ilusión de llegar lo más lejos posible, pero siendo realista no era algo que estuviese en los planes". 

"Este año tenía como objetivo conseguir mis primeros cuartos de final y, cuando ganamos los octavos y lo lograba apenas comenzado el año, fue algo sorprendente. Ya todo lo que vino después fue 'de regalo'", agregó.

En relación a sus metas, si bien confió que "se superaron con creces", Capra vio este momento como una oportunidad de explotar sus cualidades: "Ahora hay que intentar apretar un poco más y ver si puedo entrar en el Master final". 

"Sé que es un objetivo muy difícil y hay que ser conscientes de que hay parejas muy duras desde primera ronda con las que habrá que luchar muchísimo y podés irte a casa el primer día si no jugás bien. Daré el máximo y ojalá se dé", se ilusionó.

Desde su rol del jugador más joven en ser finalista en un torneo de esas características, minimizó ese mérito al afirmar que "no lo pienso de esa manera, pero ojalá que esto sirva para que los más chicos vean que, con trabajo y esfuerzo, todo se puede".

Pensando en lo que viene, el joven deportista contó que prepara, por cuestiones de calendario, su regreso a la Argentina: "Hay un mes de descanso para entrenar fuerte y llegar bien al primer internacional del año, que va a ser la primer semana de junio en Río Gallegos".


Un sueño Celeste y Blanco

A pesar de su corta edad, Capra tuvo la oportunidad de participar varias veces en las categorías menores de la Selección Nacional y, si bien no se ilusiona con formar parte de la albiceleste en lo inmediato, mira de reojo esa posibilidad a futuro.

"Una de las cosas más lindas que pueden pasarte en el deporte es representar a tu país y, como le pasa a cualquiera, uno de mis sueños es vestir la celeste y blanca", confió.

Sin embargo, aclaró que "hoy hay muchos jugadores argentinos por encima mío", aunque no enterró sus esperanzas al señalar: "Seguiremos trabajando y ojalá algún día pueda volver a tener esa oportunidad de representar a mi país".

Por su parte, al hablar de una figura determinante para que su carrera tenga el impulso que muestra, el quilmeño no dudó en hablar de su entrenador -y ex jugador, también del combinado nacional- Gustavo Pratto: "Fuera de mi familia, fue quien más me ayudó en mi carrera". 

"Me enseñó casi todo lo que hoy sé de pádel y también muchas cosas fuera de la cancha: cómo ser un profesional, cómo alimentarse, cómo tratar de no malgastar el dinero, hasta cómo pensar. Muchísimas cosas que al final terminan influyendo dentro de la cancha", explicó.

Incluso, Capra expresó que el veterano y también quilmeño fue uno de los que lo impulsaron a radicarse en Europa: "Antes de venir a España entrenaba con él en los veranos, cuando venía de vacaciones a Argentina. Ahí notaba muchos cambios en mi juego y por eso tomé la decisión de venirme a vivir acá y trabajar con él".


La vocación siempre fue más fuerte

Con vocación de deportista desde chico, el quilmeño pasó por varios rubros antes de decidirse por el de la paleta. "Comencé jugando al fútbol, luego al tenis y finalmente al padel. Llegué a hacer los 3 al mismo tiempo, hasta que decidí dedicarme de lleno a este último", contó. 

Y agregó: "Empecé a los 11 años en la Asociación de Padel de Quilmes, a cargo de Marcelo Lupo, en donde había un grupo increíble de chicos, algunos de los cuales hoy siguen siendo mis mejores amigos".

Esa determinación lo llevó a mudarse a Valladolid, donde vive hace tres años. "Llegué luego de terminar el secundario y hacía varios años que tenía en mente irme ni bien lo finalice. Mis padres me dieron a elegir por mis 18 años un regalo que podía ser un coche o el viaje a España. Y me encontré viajando a esa edad a otro continente a vivir esta aventura", resaltó Capra.

A su vez, si bien para ser deportista tuvo que dejar cosas de lado, el joven aclaró que no lo siente así: "Todo lo que hice fue porque quise, tanto dejar de salir con amigos para viajar a torneos o no ir a un boliche por ir a entrenar. Son cosas que no supusieron un sacrificio para mí porque siempre lo que mas satisfacción me daba era el padel". Aunque reconoció que "el principal sacrificio es haberme alejado de mis seres queridos, porque cada año me cuesta viajar lejos de ellos".

En cuanto a sus gastos económicos, Capra indicó que "los primeros años fueron prácticamente bancados por mis padres, pero de a poco fui ayudándolos a salvar algunos gastos cuando me empezó a ir mejor. Todavía estoy en una etapa de 'supervivencia' y espero que llegar a la final sirva de empujón para que lleguen más patrocinadores", se esperanzó.