21 de febrero 2012 - 22:52
Luis Prato se aleja de las pistas tras cumplir objetivos
Luego de proponerse como desafío, y cumplirlo, la llegada de las dos marcas a la categoría, el volante de Quilmes resolvió tomar distancia de las competencias de esta “herencia familiar”.
“Para mí fue un cable a tierra”, estimó Prato.
El piloto quilmeño Luis Prato consideró que cumplió sus metas impuestas en el TC Rioplatense y decidió su retiro de las pistas.
A lo largo de su carrera deportiva, su primer desafío fue competir con un auto de las marca Dodge, que en ese momento era el único que no estaba representado en la categoría, y lo logró al finalizar su propósito colocarlo tercero en el ranking. No conforme con este magnífico resultado pensó en volver a realizar otro intento, pero esta vez con la marca Torino.
Este emprendimiento no le resultó nada fácil, pero con mucha constancia, dedicación e inversión el año pasado logró que el único Torino de la categoría finalizaría séptimo en el ranking. Demostró que sin bajar los brazos se pueden superar los inconvenientes y lograr que se logre una paridad mecánica, dentro de las pautas reglamentarias que marca la reglamentación vigente.
En la entrevista que mantuvo con este medio, expresó: “La competencia de autos es herencia familiar, es algo que me apasiona pero que lamentablemente no puedo dedicarle todo el tiempo que requieren, ya que mis compromisos laborales me lo impiden. De todas maneras competí varias temporadas y para mí fue un cable a tierra, concurrir al autódromo, vivir intensamente cada una de las carreras y disfrutar de un gran grupo de amigos, con los que compartíamos las fechas, me asistían en boxes y vivíamos intensamente esos inolvidables momentos. Fue muy importante el apoyo incondicional que me brindó mi grupo familiar, encabezado por mi mujer Claudia, junto a mis hijos Dalila, Federico y Matías a los que se sumaban mis amigos Javier, Cristian, Jorge Diego Pablo y Gustavito. Los formidables equipos de Gabriel y Poli Martínez con su gente, al que se sumaban Gustavo Paparazzo, y los chicos de su taller Eduardo Corletto y el gran apoyo que me brindaron durante todo el año, la gente que me dio una gran mano con sus auspicios. Nunca me sentí solo y ese apoyo era el gran incentivo que yo necesitaba para llegara estos logros”.
Le comentamos si seguía firme en su intención de abandonar las pistas y sobre el tema indicó: “Hay un refrán que dice nunca digas nunca. Por el momento me considero joven y con muchas ganas de seguir compitiendo, pero la determinación en este momento es la de vender el auto. Seguramente no será fácil ya que es un coche de punta”. La temporada ya se encuentra a poco de iniciar su actividad y la falta del Torino, conducido por el quilmeño Luis Parto, se extrañará.