Después llegó el relato desgarrador de la niña de 11 años. "Si no hacía las cosas de la casa me pegaba. Un día me pegó mucho porque no puse la ropa a lavar. Me tiró contra un alambre, me raspé y me salió sangre por la nariz y la boca", contó la menor, quien también agregó: "Me pegaba muy seguido, me arrancaba los pelos, me pegaba contra la pared, me ahorcaba, me rasguñaba, me pegaba patadas y piñas mientras me tenía del cuello".
Pericias
Durante la instancia de pericias psicológicas, los especialistas del Cuerpo Médico Forense de la Policía Bonaerense constataron que las menores padecían trastornos compatibles con su relato de los hechos.
La más afectada en este aspecto también fue la hermana mayor. Durante una entrevista en Cámara Gesell, uno de los peritos detectó "huellas que pueden asociarse a experiencias traumáticas no resueltas y de impacto emocional". Según consta en el expediente judicial, "se han observado en la niña rasgos de depresión, autodesvalorización, aplastamiento, inseguridad y temor", que van a requerir un largo tratamiento.
Frente a este panorama, la madre se encaminaba a enfrentar un juicio por lesiones leves contra su hijas. Sin embargo, la fiscal Santoro requirió que quede detenida con prisión preventiva y sea imputada por "Lesiones Graves en concurso con Abandono de Persona, agravados por el vínculo", pedido que fue aceptado por el Juzgado de Garantías N° 3 de Quilmes.
Un solo precedente
"En el ámbito judicial, no es común que se tengan en cuenta los daños psicológicos. En mi argumentación, expuse que (según la OMS) 'la salud es un estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades'. La más grande de las hermanas va a requerir un prolongado tratamiento", aseveró la titular de la UFI N° 7.
En la provincia de Buenos Aires apenas existe una causa judicial de características similares, en la cual la Justicia contempló el daño psicológico de la víctima para agravar la calificación de la imputación contra el victimario.