11 de junio 2011 - 00:00
Martilleros perjudicados por nueva modalidad delictiva
El responsable de una inmobiliaria quilmeña que esta semana fue protagonista de una hecho de inseguridad que afectó a uno de sus empleados en momentos que en que mostraba un local a un posible inquilino, expresó que “la situación es muy difícil de resolver” y por ese motivo anunció que pedirá una audiencia con el presidente del Colegio de Martilleros de Quilmes a fin de “buscar alguna alternativa”. Al parecer estaríamos ante una nueva modalidad delictiva que engaña a inmobiliarias de la zona, requiriendo ver algún local o vivienda para alquilar y una vez en el lugar, atacan y roban al empleado o martillero que haya concurrido al encuentro. Hasta ahora fueron dos inmobiliarias las que denunciaron y padecieron este ataque y una tercera que se habría salvado porque concurrió a mostrar el local en remís y el remisero se quedó a esperarla, provocando que el delincuente nunca se presentara. Uno de los hechos se dio el lunes mientras que el segundo ocurrió el miércoles pasado. En este sentido, el segundo hecho tuvo como protagonista a Lucas, empleado de la inmobiliaria de Héctor, quien explicó: “El martes un hombre me contactó por teléfono para ir a ver un local ubicado en Yrigoyen y casi Brandzen, luego volvió a llamar para cambiar el horario y entonces yo pasé por la inmobiliaria retiré las llaves del local y llegué antes, como no se presentaba lo hice llamar y avisó que venía retrasado”. Al respecto, Lucas prosiguió: “Al acercarse era un hombre bien vestido de tez trigueña, con el pelo oscuro bien cortito y lente tipo Lennon, se hacía llamar Oscar. Ingresamos al local y cuando pasamos a la parte de atrás se quitó lo lentes y cuando me voy vuelta para mirarlo me encuentro con un arma en la frente”, expresó la víctima del robo.
Detalles
Según detalló Lucas, el delincuente no le dio tiempo de nada, le dijo en todo momento que no lo iba “a lastimar”, pero lo insultó por “tener el auto ploteado”, dando a entender que si hubiese pasado inadvertido, podría habérselo robado también. A su víctima, la hizo tirar al piso, le sacó la billetera y luego la descartó quedándose con el dinero, un celular y una campera de cuero que traía el empleado de la inmobiliaria. Lo ató boca abajo con cordones y antes de irse del lugar le dijo: “Contá hasta 200, te voy a dejar la reja abierta así podes salir, pero no hables con nadie al salir porque tengo mirando y te vamos a ir a buscar a la inmobiliaria”. “Me daba mucho miedo la tranquilidad que tenía para todo, eso me preocupó y en particular, temía que me secuestraran y llamaran a mi padre que es hipertenso, pensé lo peor. No me hizo nada grave pero fue horrible”, expresó Lucas. Según explicó el empleado de la inmobiliaria “parece ser el mismo hombre que el lunes le hizo lo mismo a un empleado de otra inmobiliaria de Quilmes, “por la descripción de cómo era”. Por su parte, el responsable de la entidad manifestó su preocupación por este tipo de hechos que “son difíciles de controlar porque si uno le dice a quien quiere ver una casa que venga a la inmobiliaria y deje su DNI, mucha gente no va querer hacerlo. Incluso es muy complicado porque si vamos a mostrar una casa con gente viviendo allí, y les roban, quedamos como cómplices aunque no tengamos nada que ver. Hay que buscar la forma de solucionar estos problemas porque la inseguridad está instalada”.