Gran preocupación existe entre los vecinos afincados en el Cruce Varela, en las inmediaciones de la transitada ruta provincial 36, continuación de la Avenida Calchaquí, por el regreso de las peligrosas picadas de autos en dicha zona y que perturban la tranquilidad. La queja se suma a la que este medio informara recientemente sobre hechos similares en La Florida.
Como si fuese un ritual que retorna periódicamente, y mucho más al decrecer los rigores climáticos invernales, esas alocadas carreras cortas de vehículos recrudecieron en dicho sector que delimita Florencio Varela con Berazategui a través de la ruta citada.
Según denunciaron los vecinos, “las picadas de coches se hacen cerca de la medianoche, cuando al parecer decae o es casi nula la vigilancia y el accionar policial con sus móviles”. Lo que para algunos parece un divertimento ocurre fundamentalmente los fines de semana.
Los quejosos pobladores señalaron que esas picadas de autos, algunos de ellos con sus motores preparados especialmente para alcanzar altas velocidades en un corto trecho, se realizan “con mucho en juego” -en alusión a apuestas por dinero- sobre la ruta 36 entre el sector del Distribuidor Vial, también conocido como “los puentes” y hasta las cercanías de algún boliche bailable allí emplazado, a escasa distancia del cruce con la Av. Senzabello. Señalaron que esas carreras se hacen con sentido de dirección desde el norte hacia el sur, aunque muchos de esos intrépidos conductores “procuran doblar antes” o poco antes de la mencionada arteria.
Debido al rugir de esos preparados motores, el ruido que producen alteran las noches de descanso de esos vecinos afincados en las inmediaciones, que protestan porque no pueden conciliar el sueño o ven alterados sus placenteros descansos. “Vivimos con los nervios alterados”, graficó la vecina Betty, que vive a 20 metros de la ruta 36.