31 de enero 2014 - 00:00
“Me salvé de la muerte, y ahora quiero luchar contra la inseguridad”
La increíble historia de Romina Ríos
?me salve de la muerte, y ahora quiero luchar contra la inseguridad?
Su destino podría haber sido igual al de Matías Blanco o el panadero Agustín, quienes en el mismo barrio de Quilmes Oeste fueron asesinados por delincuentes. O quizás su suerte podría haber sido la misma que la de Alan Ceballos. Pero a ella la vida le dio otra oportunidad y ahora puede describir en primera persona cómo sobrevivió a la principal problemática que afecta a los vecinos del distrito: la inseguridad.

Los médicos del Hospital Iriarte no comprenden como en sólo 14 días logró volver a su casa. Es que Romina Ríos recibió un disparo en el pecho en la esquina de las calles Madres de Plaza de Mayo y Blas Parera. La bala le rozó el corazón y le ocasionó cuatro perforaciones en un pulmón. "Mi novio estaba sangrando y a los gritos pedía ayuda. Yo caminé hasta la casa de una vecina que me asistió. Me faltaba el aire y lo único que atiné fue a taparme el agujero del pecho con la mano", detalló la joven de 21 años.

Cuando llegó al quirófano del Hospital de Quilmes le pidió a una enfermera que la duerman por completo. Y así lo hicieron. Luego de tres horas de operación ingresó a la sala de terapia intensiva y -a partir de ese momento- Romina fue protagonista de una milagrosa recuperación.

"Fue muy duro, lo único que quería era ver a mi hijo. Eso me llenaba de fuerza y ganas. Pero mi bebé empezó a somatizar porque no podía verme, así que los cirujanos -después de una semana- autorizaron que entre a la sala dos minutos. Me pudo ver acostada, me dio un beso en la mano y se fue", relató la ejemplar madre.

  • Conmovedor apoyo

Al ser consultada sobre el respaldo que recibió de parte de sus vecinos, Romina no pudo contener la emoción y rompió en llanto. "Estoy muy agradecida, mientras estuve internada me llegaron mensajes de apoyo todo el tiempo. Cuando dejé el hospital, al otro día participé en una marcha por el barrio. Me crucé con gente que no conocía, que me decía que había rezado por mí. No tengo más que palabras de agradecimiento, estoy orgullosa de mis vecinos", reconoció.