Una vecina de la subestación Sobral de Ezpeleta falleció como producto de una leucemia que padecía hace diez años y sus vecinos denuncian que con ella la central eléctrica “se llevó a su víctima 169”, ya que deben su enfermedad al funcionamiento de esta estructura que se erige en esa zona de Quilmes.
Sabrina falleció con 31 años y desde su adolescencia sufría de leucemia tal y como muchos creen, producto del funcionamiento de la central energética que se encuentra en el barrio. Según lo denunciado por los vecinos “la joven que enfermó de leucemia a los 15 años, algunos años después de ponerse en funcionamiento la subestación eléctrica que transforma 132.000 voltios en el barrio”, a escasos 100 metros de donde vivía hasta hace unos días.
“Hoy le tocó a esta joven, de 31 años, que desde los 15 luchaba contra una leucemia linfática aguda, enfermedad que la Organización Mundial de la Salud reconoce como una de las que se duplica el riesgo de ser contraídas por quienes están expuestos en forma prolongada a elevados campos electromagnéticos. Este fue un nuevo caso, ella vivía a una cuadra de la esquina de calle Padre Bruzzone y Río Salado, de Ezpeleta; es la número 169 de los vecinos muertos de cáncer y leucemias en los 500 metros que rodean la subestación, y están atravesados por el cableado de alta tensión, desde que la misma se puso en funcionamiento”, resaltaron los vecinos de Ezpeleta.
Hace una década que los lugareños vienen reclamando a la Justicia el cierre de esta subestación y su traslado a zonas no pobladas, ya que han sido muchos los lugareños que fallecieron a raíz de afecciones relacionadas con el cáncer, sin embargo, hasta ahora nadie toma una decisión al respecto.