02 de julio 2014 - 08:47
No pagan las tasas por falta de respuestas del municipio
Vecinos del barrio José Hernández -de Quilmes- se cansaron de pedir a las autoridades locales que limpien la mugre de las zanjas, para evitar que se acumulen aguas servidas en la esquina de las calles 819 y 880.
no pagan las tasas por falta de respuestas del municipio
La ausencia del Municipio de Quilmes en el barrio José Hernández desató una rebelión de contribuyentes, que se pusieron de acuerdo y dejaron de pagar las tasas municipales, ya que aún deben convivir con una enorme laguna de materia fecal, tal como denunció El Quilmeño en sus páginas hace un año atrás.

Desde la publicación de dicha nota hasta la actualidad, los vecinos se cansaron de pedir a las autoridades locales que limpien la mugre de las zanjas, para facilitar el escurrimiento y así evitar que se acumulen aguas servidas en la esquina de las calles 819 y 880.

Ante la indiferencia y el destrato, los vecinos acordaron "castigar" a la Comuna y dejaron de cumplir con el impuesto municipal. "Yo abono con gusto otros servicios, pero la tasa local no la pago más. No pienso destinar un sólo centavo al Municipio de Quilmes, porque nosotros los necesitamos y nunca están", aseveró Graciela Calderón, una de las "rebeldes" con causa.

La vecina remarcó que "la situación está peor" con respecto al año pasado. "El agua fue comiendo el pavimento nuevo que hicieron y cada vez se acumula más agua podrida. El olor es insoportable, es como vivir al lado del Riachuelo", sostuvo Calderón, quien -luego- agregó: "Cada vez somos más los que suspendemos el cumplimiento de las tasas. Estamos esperando que la Municipalidad se haga cargo de los trabajos de limpieza y drenaje que le corresponden. Si eso sucede nos vamos a poner en regla".

Napas altas
La laguna de materia fecal se encuentra en una zona de napas altas, donde no hay cloacas. Algunos propietarios desagotan con bombas los pozos ciegos de sus casas y los desechos van a parar al sector más bajo (819 y 880), donde hicieron el mejorado de la calle con bitumé sin cordón cuneta ni desagüe, lo que provoca que se acumule el agua con excrementos. Según explicaron, el problema comenzó a fines de 2012, cuando llegó a su fin una obra de asfalto sobre la 819, donde no hicieron los desagües correspondientes. Dicha arteria quedó más elevada que la 880, motivo por el cual se forma el foco infeccioso que genera severos trastornos cotidianos, que van desde las dificultades para cruzar la calle hasta la imposibilidad de abrir las ventanas de las casas por el desagradable olor del ambiente.