Peligro constante
Al ocupar todo un carril de Amoedo, los autos que circulan en distintas direcciones deben frenar y pasar de a uno. El riesgo no es tal durante el día, pero cuando cae el sol el extenso agujero no se ve, ya que no fue señalizado y -además- las luminarias públicas están quemadas.Por eso, durante los últimos cuatro meses "se cayeron varias motos y un auto se subió a la montaña de tierra", señaló Javier Tolosa, un vecino que observa los accidentes desde la ventana de su casa.
"El más peligroso ocurrió hace pocos días, cuando un auto casi se mete dentro de una casa para esquivar el pozo. El conductor venía muy rápido y cuando lo pudo ver ya lo tenía encima. Todo el tiempo se escuchan frenadas, en cualquier momento puede pasar algo más grave", sentenció Tolosa.