Marcelo Báez, un colectivero que se crió en el barrio, contó que los obreros "vienen a trabajar tres días y después desaparecen". "Hace dos semanas que no tenemos novedades. Acá hace falta más celeridad, porque se anuncian lluvias frecuentes para esta parte del año y nosotros no nos queremos inundar más", afirmó el trabajador.
Por su parte, la vecina Lucía Gado explicó que no pudo volver a comprar los muebles que se le estropearon durante la última inundación. "Yo si levanté el piso de mi habitación unos 20 centímetros", señaló la mujer, al tiempo que agregó: "Cuando hay tormentas y se inunda el barrio, a los vecinos les brota el agua servida de los inodoros y hasta de los pisos de cerámica".
La paralización de la obra, además, afecta el tránsito de la zona, ya que la 884 es una calle que conecta dos avenidas tan importantes como 844 y Monteverde. Por allí, prácticamente no se puede circular, ya que los caños bloquean el paso.