Asimismo, Chirino resaltó el andar del conjunto: "Este año preparamos un equipo para competir en los primeros puestos y se nos está dando. En los 14 o 15 años que cumplimos, va a ser la primera vez que estamos entre los diez mejores".
Y dejó de lado la polémica habitual por los jueces. "Los muchachos tienen que entender que no son árbitros profesionales, sino que vienen como nosotros. Algunos reniegan porque les pagamos, pero ¿cuánto les das? Cobran lo mejor que pueden y no tiran para uno ni para el otro", aseguró.
A la vez, deslizó que es un polifuncional: "Mi puesto real es de diez o de cinco y, si a veces nos falta el arquero, me las rebusco. O cuando era pibe jugaba de central. Puedo competir con cualquier nueve que haya jugado en el profesionalismo".
Potrero
En su juventud, Juárez realizó inferiores en Platense, Atlanta, Excursionistas y All Boys. Sin embargo, siempre optó por moverse de manera amateur. "Podría haber jugado tranquilamente en el profesionalismo, pero mi vida es el potrero. Me he perdido oportunidades reales en equipos grandes del ascenso, pero viví de eso y donde iba me quedaba 15 días o un mes. A los profesionales no les envidio nada ni me arrepiento", resumió.
Y agregó: "Vivía en Colegiales y en esa villa había canchas donde hacían campeonatos relámpago donde jugaban figuras de Deportivo Paraguayo, Atlanta, All Boys y Estudiantes, entre otros".
Por otra parte, no dudó en señalar quién fue el jugador más importante contra el que jugó: "Me tocó marcar a René Orlando Houseman, se notaba lo que era". Al mismo tiempo, señaló: "También jugué de compañero con el padre de (Fabián) Cubero, que jugaba en Kimberley. Es el día de hoy que quisiera contactarme con él para charlar de los viejos tiempos, porque también hicimos la colimba juntos".