19 de junio 2011 - 00:00
Otra vez Quilmes deberá jugar por rápido retorno
El milagro esperado no se concretó y Quilmes, tras un fugaz paso por la división superior, deberá retornar a Primera B Nacional. La caída frente a Olimpo lo condenó cuando en la fecha de ayer se dieron los resultados de otros partidos que le evitaban el descenso directo. Pero no pudo ser, y sólo quedó el consuelo de haber dejado todo y morir de pie, sólo en la última fecha. Los altibajos de categoría siempre lo acompañaron a Quilmes a través de su historia y ahora vuelve el desafío de intentar una rápida vuelta a Primera A
Quilmes deberá regresar a la Primera B Nacional porque Olimpo de Bahía Blanca, con una providencial actuación del arquero Matías Ibáñez, le ganó como visitante por 1-0. Sin dudas que fue una tarde por demás aciaga para el equipo dirigido por Ricardo Caruso Lombardi, porque estaba todo a su favor, con el empate de Gimnasia y Esgrima con Boca Juniors y la goleada que sufrió Huracán. Sólo faltaba el triunfo quilmeño para evitar el descenso directo, lo que no pudo ser. El héroe de la jornada para los bahienses en el estadio Centenario resultó el arquero Ibáñez, de 24 años y apenas 46 partidos en el ascenso, sin anterior experiencia en el círculo privilegiado. El guardavallas reemplazó al lesionado Laureano Tombolini (salió con un golpe en el codo en el primer período, tras un choque con su compañero Diego Galván) y tapó no menos de seis jugadas netas de gol del elenco `cervecero`, todas en la segunda parte. En su torbellino para intentar evitar el descenso directo, el equipo de Ricardo Caruso Lombardi cargó con mayor ímpetu que claridad en los 45 minutos finales, cuando apostó a tres delanteros netos para buscar quebrar a un rival que se había recostado demasiado atrás. Olimpo había logrado la diferencia a los 9m. del primer período, cuando Rolle habilitó a Ezequiel Maggiolo y el delantero cedió otra vez al ex enganche de la CAI de Comodoro Rivadavia, quien definió cara a cara con Emanuel Trípodi y depositó la pelota en el fondo del arco. Luego, el equipo `aurinegro` cedió la iniciativa a su adversario, apostó a alguna contra y se refugió casi excesivamente en la labor de su arquero. Más allá de la falta de claridad, Quilmes (que terminó con un promedio de 1,026 y volverá la temporada siguiente a la B Nacional) buscó e insistió hasta el final. Mereció un empate que no llegó, pero la gente despidió al equipo con aplausos, más allá de esa tristeza que invadió el Centenario. Es que muchos imaginaban el descenso para unas cuantas fechas antes. El dolor de los Cerveceros fue agudo, porque no les alcanzó con la gran remontada desde la asunción de Ricardo Caruso Lombardi y ayer, en caso de imponerse, hubieran asegurado su lugar en la máxima división. El primer tiempo fue más luchado que jugado porque los nervios de ambos conjuntos en plena lucha por la permanencia quedaron reflejados en el desarrollo. A los dos equipos les costó sobremanera jugar por abajo y llevar peligro al área del adversario. El gol de Olimpo, en el minuto 8, fue una evidente demostración de esa situación. Federico Domínguez envió un pase largo a la posición de Ezequiel Maggiolo, quien rebotó con el pecho la pelota para Rolle, volante que ante la mirada de la defensa local definió cruzado junto al palo izquierdo de Emanuel Trípodi. Los dirigidos por Omar De Felippe aprovecharon a la perfección la única chance que tuvieron, en cambio el Cervecero sólo se arrimó al área de Laureano Tombolini, primero hasta su lesión, e Ibáñez, después, en forma desordenada y sin ideas. Más allá de lo que ocurría en el Centenario, el público estaba pendiente de lo que sucedía en otros escenarios. A modo de ejemplo, en el primer período se festejaron los goles de Independiente (por entonces 2-0) y el descuento de Boca Juniors (en ese momento era el 1-2). En la segunda etapa el nerviosismo siguió siendo actor principal en el juego, aunque Quilmes ganó en todos los sectores menos en el arco del rival. El Cervecero se volcó decididamente al ataque y generó gran cantidad de escenas como para convertir, pero se topó con una figura inesperada, ya que Ibáñez fue imbatible, para la algarabía de los aurinegros y el duelo de Quilmes. Los jugadores de Quilmes se retiraron bañados en lágrimas, pero con el reconocimiento de su gente que los aplaudió, lo mismo que a Caruso Lombardi, reconociendo su pelea hasta el final.