Asimismo, con la alegría de haber cumplido su objetivo, el quilmeño hizo un balance de su año en el Fiat 600 Light: “Cuando comenzaron a darse las victorias, empezamos a ilusionarnos porque todo esto se dio de menor a mayor. El auto no fue el más rápido durante todo el año, pero en el transcurso de las vueltas no se caía y resultaba ser muy firme, sin dudas aprovechar esas bondades de prestación, me dio la posibilidad de ganar seis veces y llegar en varias oportunidades dentro de los primeros puestos”.
En este sentido, elogió la tarea de sus colaboradores: “El equipo de Ciattu trabajó mucho en armar y desarmar y banquear incluso en pruebas previas. El resultado está a la vista, llegamos a esta final con 56 puntos de ventaja y las dos pruebas daban 60, de manera que con sólo cuatro puntos ya nos alcanzaba para ganar el campeonato”.
Pero Panarotti no se conforma con el título conseguido y ya piensa en su futuro: “El auto lo vendimos y ya se lo llevaron. Ahora continuamos con una Chevy para el TC Rioplatense”.
Y detalló: “Considero que dimos un salto importante. Veremos quién atenderá el auto y otros detalles como el presupuesto, ya que queremos mantener la continuidad en las presentaciones, y que no nos falte nada. Para el 28 de febrero se intentará poner en marcha el campeonato del Rioplatense, de manera que será necesario realizar pruebas previas, ya que debo adaptarme a otro peso”.