En este sentido, desarrolló que los malvivientes pasan por las veredas y observan que si el papel no fue retirado del frente después de un determinado tiempo, "deciden ingresar y llevarse todo lo que encuentran a su paso".
Con la utilización de las hojas, los ladrones saquearon dos viviendas que están en la misma cuadra. "Las casas no son para nada lujosas, pertenecen a familias de laburantes y está ubicadas en la calle 134, entre 18 y 19", señaló.
El primer hogar afectado -continuó- "es el de una abuela, que estaba internada porque se estaba recuperando de su operación" y aprovechando su ausencia, "los ladrones entraron y se llevaron, entre otras cosas, los medicamentos de su hijo discapacitado".
En cuanto al segundo, revolvieron todo y sustrajeron "la plata que habían recibido por el cobro de un alquiler. Es increíble que actúen de esta manera, golpearon anímicamente a dos familias", agregó.
Misma suerte corrió la propietaria de una verdulería de 134 y 18, al que le sacaron "la plata de lo recaudación y destinada al pago del alquiler del local".
En otro orden, la mujer dio a conocer que los delincuentes caminan durante la madrugada por las calles del barrio empleando silbidos extraños para comunicarse entre sí. "Es como si se pasaron determinados códigos en los que indican que alguien está solo caminando".