De todos modos, el jugador del Tricolor no se conforma y quiere ir por más. Ahora le apunta al Champions Trophy de diciembre en la India: "Estamos esforzándonos por llegar de la mejor manera. Tendremos una gira por Bélgica, donde sumaremos minutos y actividad con equipos de primer nivel, de modo de también subir en el ranking".
Asimismo, aseguró que debe cumplir una promesa muy particular por haber llegado a instancias decisivas en el Mundial de Holanda de este año. "Metí un papel en el freezer con la promesa de que si terminábamos en el podio, iba a correr la maratón de los 42 kilómetros de Buenos Aires. Con la medalla de bronce por nuestro tercer puesto, muy pronto correré mi primer carrera pedestre", confió.
Sin embargo, la historia deportiva de Paredes no termina en Ducilo, su club de toda la vida, sino que se amplió en Holanda y Alemania, donde jugó siete temporadas repartidas en el Laren, en el SCHC Utrecht y seis meses en el Hamburgo Uhlenhorst.
"Me sirvió muchísimo la experiencia europea, crecí como persona y como jugador. Esos dos países son potencias a nivel hockey y siento que aprendí bastante y pude capitalizarlo en la Selección. Al principio fue duro porque no es fácil dejar a los seres queridos e irse tan joven, pero era un crecimiento importante", relató el jugador.
En cuanto a la adaptación, reconoció que Máxima Zorreguieta, la figura monárquica de la Argentina en los Países Bajos, influyó mucho en la aceptación que tuvo en ambos conjuntos holandeses: "Yo tenía otro concepto de ellos, pero me sorprendió lo que me ayudaron. En mi caso, hablaba inglés y me entendía perfecto con el entrenador y mis compañeros. Y en todos los lugares donde iba y decía que soy argentino, la gente tenía un trato más fraternal hacia mí, desde los vecinos hasta los empleados del club".
El Club Ducilo fue testigo de célebres momentos, como cuando se conocieron los papás de Matías Paredes, el célebre jugador de la institución cuyo amor por el hockey es traído desde la cuna.
"Desde los cuatro años que juego al hockey en Ducilo. Es mi casa y es mi familia. Mi papá Héctor Osvaldo Paredes estuvo muchos años jugando y ahora es médico del club. Simboliza mucho para nosotros. El barrio, la familia, todos mis amigos son de allí", confesó el experimentado berazateguense, quien ahora vive en Quilmes por cuestiones laborales.
Sobre el presente del Tricolor, planteó: "Estamos en etapa de progreso. Jugar los playoffs años anteriores y haber mejorado tanto, nos demuestra que todo lo que se hace y se hizo en el club por poner al hockey en la élite absoluta vale la pena cada día. Si bien yo no juego seguido por mis compromisos en la Selección, me encanta ir a entrenar con mis compañeros porque disfrutamos de la pica que hay con Quilmes todos los años y fomentamos vínculos que con el paso del tiempo se hacen muy fuertes".