Gabriel debía haber nacido en febrero de 2011. Sin embargo, la agitación y el nerviosismo de su mamá, sumado a las condiciones desfavorables en las que vivió sus últimos días de embarazo, provocaron que Gabriel conociera el mundo el martes en el Hospital Materno Infantil de San Francisco Solano, tras un parto por cesárea. “Hay muchas mujeres embarazadas que están soportando los 40 grados de calor, que no pueden cuidarse o alimentarse como deben, entonces los problemas aparecen. Lo mismo pasa con muchos chicos, que al no tener agua o comida, están muy descompuestos o con problemas en la piel. Acá estamos sin luz, sin agua, con mucho calor, en un terreno que limpiamos, pero que está lleno de bichos, al lado de los piletones. Es muy difícil, pero estamos decididos a quedarnos y aguantar”, señaló Maribel. Mientras los ocupantes del predio insisten en que permanecerán en las tierras pese a todo, uno de los propietarios del Frigorífico Penta, Juan Carlos Delaney, reiteró que hay “unas 300 personas que corren un grave peligro porque ahí cerca hay lagunas de hasta tres metros de profundidad. Más allá de eso, ese sector no está en venta porque forma parte de un sector productivo. [Hacerlo] pone en riesgo el futuro de la empresa. Una empresa no puede dar una solución social a esas personas. Además, si llega a haber una tragedia, somos nosotros los responsables”, sostuvo el empresario.