Asimismo, Emmanuel contó que la plaza "se convirtió en el lugar de encuentro de las motos 'pisteras', porque en toda la zona no hay lomos de burro y pueden correr picadas".
A las manos
En más de una oportunidad, los padres que llevan a sus hijos a jugar a la plaza casi se agarran a las piñas con los motoqueros, pero no pasó más de los insultos.
"El peligro es constante, cruzan la plaza de lado a lado 'a mil por hora', por los senderos que son para caminar o, a lo sumo, andar en bicicleta", enfatizó Yamila Maciel, una joven madre que, al igual que el resto de vecinos, pidió que la zona sea controlada las 24 horas con un móvil policial que garantice el orden y control.