26 de julio 2014 - 14:19
Pimentel custodia el arco de El Sauce
El guardametas disfruta del arco, pero en algún momento renegó de esa posición: "Estuve en Arsenal, San Lorenzo y Boca en juveniles jugando de 2 o de 3. Cada vez que se lesionaba un arquero, mis amigos me mandaban al arco".
pimentel custodia el arco de el sauce
A sus 50 años, Juan Pimentel es todavía un apasionado del fútbol. Hoy ya no ataja para Quilmes, Temperley o Dock Sud, pero sigue custodiando el arco en el ámbito amateur. Lo hace para El Sauce, conjunto que siempre está en la vanguardia del torneo de Superveteranos de Organización Don Bosco.

Por eso, desde un principio, el arquero dejó en claro que siente este deporte de una manera particular: "A pesar de haber recorrido el fútbol, cada vez que tengo que venir a jugar un partido, en el estómago tengo un cosquilleo y en el corazón tengo un nervio. Siento que es el primer amor y parece que estuviera debutando todos los días. El día que no sienta eso, no juego más".

Y precisó que no importa que ya no sea el profesionalismo, El Sauce siempre intenta ser competitivo: "Lo que más tenemos es el fuego sagrado. Lo llevamos en la sangre, en el alma y en el corazón. Son buenos hasta los suplentes. Se matan todos, se esmeran y no solo importa el grupo después del partido, sino que en la cancha le ponen el alma.", enfatizó.

Pese a ello, el veterano valoró la parte humana, al señalar: "Es un equipo bárbaro con un gran grupo de jugadores y de cuerpo técnico". "No veo la hora de que lleguen los sábados para compartir un partido de fútbol con mis compañeros y poder disfrutar con amigos", añadió.

Además, destacó el ambiente del torneo y mostró gratitud hacia sus pares: "Todo el mundo que me conoce, me saluda y charlamos. Eso me llena porque quiere decir que uno hizo algo en el fútbol. Es el reconocimiento que no te dan las demás cosas". 

Trayectoria

Pimentel disfruta del arco, pero en algún momento renegó de esa posición: "Estuve en Arsenal, San Lorenzo y Boca en juveniles jugando de 2 o de 3. Cada vez que se lesionaba un arquero, mis amigos me mandaban al arco. Los técnicos me decían 'vos no sos defensor, sos arquero' y por eso me fui de todos lados", evocó.

Por eso, contó cuando fue que se decidió definitivamente por los guantes: "Cuando empiezo en Quilmes, me fui a probar de defensor y me dice Héctor Notaris, técnico en ese momento, que solamente se necesitaba un arquero, un 10 y un 11. Me dijeron que era mi oportunidad y ahí empezó mi carrera". 

Entre sus logros, a pesar de haberse iniciado en Quilmes, cuenta con dos ascensos: uno a Primera con Temperley en 1982 y otro con Dock Sud a Primera C: "Fueron dos ascensos importantes y también recuerdo haber sido subcampeón de Olimpo con Villa Mitre. Tuve compañeros importantes como Walter Parodi, Marcelo Lamela, Héctor Cassé, Mario Finarolli, Carlos Piris. Infinidad de jugadores".

Además, el arquero se dio el lujo de vestir la Albiceleste: "Hice una gira con el Seleccionado Preolímpico por Brasil. Anduvimos por Minas Gerais y Belo Horizonte como sparring. Me quiso contratar un club de allá y no se dio la oferta porque me implicaba dejar todo acá y yo estaba enamorado. Entonces volví y me quedé en Buenos Aires, donde dejé joven, a los 26 años", expresó.