Asimismo, muchos vecinos también se quejaron por los "ruidos molestos" que se generaron durante las Siete noches de poder, liberación y milagros. En algunos casos, manifestaron que los exsorcismos para expulsar espíritus malignos se escuchaban desde unas 10 cuadras.
"No se podía dormir, ni siquiera escuchaba la televisión. Se la pasaban gritando: 'Fuera diablo, fuera'. También se escuchaban gritos de terror", manifestó una vecina (pidió no divulgar su identidad) que vive a la vuelta del Playón de San Francisco Solano.
Cabe aclarar que frente al mencionado playón se encuentra el Hospital municipal Materno Infantil "Eduardo Oller", donde se permanecen internadas gran cantidad de mujeres que dieron a luz.
Labor social
Pero las críticas también contaron con una ferviente defensa de quienes profesan la religión evangelista. Muchos de los practicantes destacaron la labor social que se realizó durante los siete encuentros, ya que numerosos participantes se cruzaban a la Plaza Yapeyú para "entablar un diálogo" y "llevar la palabra de Dios", a la gran cantidad de jóvenes adictos que juntan a consumir estupefacientes.