Héctor Arakaki, ya retirado de las competencias automovilísticas, en diálogo con este medio, puso en consideración el retiro de su preparador de motores, Poli Martínez, de vasta trayectoria en las pistas del país. Y frente a su salida de la actividad, el ex piloto, que ganó muchas carreras a partir de los conocimientos técnicos de su compañero, ponderó: “Fue muy exitoso y ahora dejó todo en las manos de su hijo Gabriel, quien se formó a su lado y continúa al frente de Poligab. A Poli lo conocí antes que él comience a preparar los autos a comienzos de la década del 80’. Fue así que mi primer auto para la categoría Procar 4000 lo dejé en sus manos. Lo considero una gran persona, muy apasionado por su profesión y creo que por sus venas corre algo más que sangre que puede ser algún aditivo fierrero. Con sus motores tuve muchos éxitos y grandes alegrías”.
En ese sentido, le comentamos que a su hijo ya a los 15 años le preparaba la moto con la que se consagró campeón. Después vino el Chevrolet con el que participaba en las picadas de cuarto de milla, especialidad donde brilló intensamente, ya que legó a los draster y ganaban en todos los puntos del país donde se corrían.
Sobre el tema, sostuvo: “Logró algunos récords sudamericanos porque fue un maravilloso piloto. Incluso su nombre está incluido dentro de los únicos que ganaron dos campeonatos en el TC Rioplatense que hasta el momento son sólo tres los que obtuvieron este halago”. Y agregó: “Seguramente de no haberse dedicado hoy sólo a la preparación de motores (donde el año pasado Fernando Cutini ganó el campeonato, el anterior resultó segundo y ahora en la primera carrera doble de la temporada consiguió dos triunfos consecutivos), se supone que estaría sumando victorias”.
Brilló en todos lados
Arakaki revivió la gran pasión como piloto, pues es un deporte en el que se destacó en la Fórmula 3 Bonaerense, Fórmula 2 biplaza Bonaerense -donde fue subcampeón-, TC Platense, Procar 4000 e incluso en la Fórmula Internacional Clase 3. Todo enmarcado por sus dotes conductivos y en especial por su corrección en la pista.
Con la ayuda de Martínez, obtuvo grandes logros, y por eso no perdió el contacto con ellos. “Todavía hoy con Poli, su hijo y los chicos del taller nos seguimos viendo. Poli ya está retirado disfrutando con el recuerdo de sus logros y de haber legado la continuidad de su obra a su hijo Gabriel. Considero que es algo que tenía pendiente y me reconforta haber llevado a cabo este reconocimiento a tantos buenos momentos vividos en pista y fuera de ella”.