Los vecinos del Barrio José Hernández, de Quilmes Oeste, entraron en alerta por las fuertes lluvias que se registraron en las últimas jornadas, debido a que un grupo de okupas desarmó partes de un terraplén que evita que se desborde el Arroyo Las Piedras y, sobre esa porción de tierra, construyeron unas “20 chozas”, por lo que se espera que la Municipalidad cumpla con la promesa de enviar una tractor con pala para reconstruir la barrera de agua que evita inundaciones en la zona. “Con las últimas lluvias estuvimos rezando para que el arroyo no venga con crecida porque estuvimos al límite de agua”, graficó Raúl Fin, uno de los vecinos que encabeza este reclamo”. Ante la urgencia del problema, el barrio aunó sus fuerzas para que la Comuna tome cartas en el asunto ya que sostienen que si se desata una tormenta más intensa o llueve dos días seguidos “se va a producir una tragedia”. “Hemos presentado un petitorio al intendente con todas las firmas de las instituciones del barrio; desde la sociedad de fomento, los bomberos, el centro de jubilados, la Comisión de Lucha Contra las Inundaciones y la Contaminación (COLCIC), la institución vecinal Crucero General Belgrano y otras más”, sostuvo Fin. Y luego, agregó: “Pedimos que lo levanten otra vez porque no queremos una inundación como la de el año 2000, cuando el desborde del arroyo se cobró la vida de dos jóvenes y, además, provocó grandes pérdidas materiales para quienes vivían en unas 35 manzanas alrededor”.
Posibles incidentes
Para reconstruir el terraplén, la Municipalidad debe cargar la tierra que sacaron los ocupantes y volver a amontonarla para formar “una pared” al costado del “Las Piedras” que contenga una posible crecida del curso de agua. Sin embargo, la tarea no es tan sencilla debido a que donde tendría que estar el terraplén hay una veintena de casillas precarias que se asentaron días después de que estalló el conflicto en el Parque Indoamericano. Por este motivo, los vecinos temen que los okupas se resistan a ser desalojados y se generen incidentes. “Espero que la gente entienda que están en peligro ellos y todos nosotros. No se, es difícil porque hay muchachos pesados y no puedo imaginarme que va a pasar”, relató, con incertidumbre, el referente vecinal. Según Fin, sólo hay algunas chozas que están habitadas porque en el resto “sólo las vienen a visitar de vez en cuando”. “Muchos marcaron su territorio, hicieron su casilla y se fueron porque se cuidan el espacio entre ellos y vienen a la noche.