Se estima que la medida de fuerza anunciada tendrá alta adhesión, superior al 75 por ciento. Y en ese cálculo tendrá mucho que ver que no circularán los colectivos -pese a la advertencia de quitar los subsidios a las empresas-, pues la Unión Tranviarios Automotores (UTA) ratificó que adherirá al paro y sus afiliados no cumplirán tareas.
Tampoco habrá trenes, ya que pararán los señaleros y los maquinistas de La Fraternidad, por lo que el servicio de la línea ferroviaria Roca estará interrumpido y no circulará, excepto que se disponga algún diagrama de emergencia. Con ese panorama, prácticamente se espera que no haya demasiada concurrencia a los lugares de trabajo.
Asimismo, en Varela y Quilmes se verá dificultada la recolección de residuos, debido a que una parte del servicio es concesionado y sus trabajadores son afiliados al gremio de Camioneros, uno de los impulsores del paro. En Berazategui, en tanto, aún no se sabe qué pasará, porque la recolección es municipal.
El cese de actividades de los Camioneros también incidirá en la recarga de los cajeros automáticos y en el clearing bancario, por lo que será irregular la actividad bancaria. Asimismo, en toda la zona se estima que se verá resentida mucho la labor en bares y restaurantes, ya que el gremio de Luis Barrionuevo, la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA) es uno de los impulsores del paro.
La seccional regional del gremio de Comercio anunció que se sumará a la huelga, por lo que la actividad mercantil será escasa o nula tanto en comercios, super o hipermercados de la zona. Sólo algunos negocios de Quilmes, Berazategui, Solano y Florencio Varela podrían ser atendidos por sus dueños, pues la mayoría de sus empleados tendrán dificultades para arribar o asistir a sus lugares de trabajo.