El temor a que la vivienda se desplome es tal que sus dos hijos, de 2 y 12 años, están durmiendo en el living de la casa, por lo agrietadas que están las paredes de su habitación, al igual que el resto de la casa.
“Presenté dos expedientes en la Municipalidad, le pagué a un abogado, también a un arquitecto, a un escribano para que certifique las roturas que hay en mi casa, todo es plata, pero pienso seguir porque este edificio no puede hacerse a expensas de mi casa. Quiero que dejen de trabajar y que me paguen los arreglos de mi casa”, sentenció molesto Lavolpe.
Luego de la protesta que efectuó Lavolpe ayer por la mañana frente a la obra, al menos logró la paralización preventiva de la obra: “Vino el arquitecto Giordano e hizo un acta y ahí especificó que de manera urgente hay que apuntalar la medianera porque es riesgoso, pero tuve que arrancarle una copia de las manos porque no quería dármela”.