A Julia Vilte le quedó la obra inconclusa en la puerta de su casa y por el peligro que provoca el pozo para sus cuatro hijos renunció a su trabajo de empleada doméstica para cuidarlos ella misma. “Yo dejaba a mis cuatro hijos a cargo del mayor y cuando volvía ellos estaban jugando en el pozo porque quieren saltar como lo hacen todos los chicos del barrio, pero eso es un peligro y puede pasar una tragedia si no lo arreglan pronto”.