Con un espectáculo de fútbol desde el primer minuto, Quilmes superó con un contundente 4 a 1 a Aldosivi de Mar del Plata en el Centenario y despejó cualquier tipo de dudas que habían insinuado los cuatro empates de forma consecutiva. Leandro Díaz en dos oportunidades, Miguel Caneo de tiro libre y Martín Cauteruccio, pusieron su granito de arena para confirmar que el Cervecero está para grandes objetivos.
El elenco local no dio respiro y mostró su mejor imagen desde el arranque. Ante un rival desorbitado, el fútbol tuvo a los mejores intérpretes de mitad de cancha para delante. La exhibición fue contundente y evidenció grandes dotes de precisión, elegancia en el manejo de la pelota y categoría para sortear los obstáculos que le propuso el adversario.
La marca registrada de esta secuencia la contempló Miguel Caneo. El Chino se encargó de la apertura del marcador con una gran ejecución de tiro libre. Así, sentenció el 1-0 y le brindó al Cervecero el marco necesario para destrabar el encuentro. Si acaso hubo algún atisbo de reacción por parte del conjunto marplatense, lo cierto es que todo se desvaneció rápidamente. ¿La razón? Apenas sacó del medio el Tiburón, el elenco de Caruso sacudió de nuevo. No dio tiempo a respiro. La contra efectiva la rubricó Cauteruccio, quien con un pase magistral dejó en soledad a Leandro Díaz. Y el volante, sin apuros, con seguridad, y conciso frente al arquero, estampó el 2-0.
Era un espectáculo y la tranquilidad se adueñó de la escena. Fuerza de voluntad y entusiasmo era lo único que podía utilizar el visitante. No tenía salida por las bandas ni estrategia en el centro del campo. Sólo las ganas. Y Quilmes se las cerró de la mano del propio Cauteruccio. Si antes se había erigido como asistidor, a los 21 minutos, el uruguayo se inscribió en la red. Un amague dentro del área le dejó el arco en libertad, y él, ni lerdo ni perezoso, aumentó la cuenta.