Quilmes no se percató del cambio de entrenador. Con Omar De Felippe en el banco de suplentes, el Cervecero goleó 4 a 0 a Atlético Tucumán, en condición de visitante, y alcanzó la línea de River en el segundo puesto con 52 unidades, a tres de distancia de Instituto, que el martes cierre la fecha ante Gimnasia, en La Plata. Un doblete de Pablo Vázquez, y los otros tantos de Miguel Caneo y Facundo Diz, decoraron un resultado que sigue sumando de expectativas al Decano de cara a la lucha por el ascenso a la máxima división.
Con poco dinamismo y escasez de ideas. Así arrancó el encuentro el conjunto quilmeño. Sin fluidez en el mediocampo, la base de su juego nacía desde atrás con la fuerza de voluntad de Garnier. El elenco tucumano era más. Con velocidad en tres cuartos de cancha, complicaba a la última línea de su rival.
Por eso, la primera opción de riesgo estuvo en los pies de Jairo Castillo. Le ganó el espacio a Agüero y quedó libre ante el arquero. Y fue Trípodi quien salvó a Quilmes de comenzar abajo en el tanteador. En dos oportunidades le ahogó el grito de gol al colombiano. El Cervecero no tenía consistencia ni sobriedad a la hora de manejar la pelota. Sin embargo, todo se modificó al promediar la etapa inicial. Caneo despejó las dudas y se abrió camino en el terreno entre gambeta y vértigo. Inteligente para pausar el fútbol, puso una estocada precisa para que Diz tomara la pelota y definiera con categoría. Golazo. Era el 1 a 0 que evidenciaba algo totalmente distinto a lo que se exponía en la cancha.
Desde allí, el triunfo visitante se erigió en dos estandartes, de una punta a la otra del plantel. En el arco, Trípodi atajaba cada disparo que surgía para lograr el empate. Evitó, con destreza y reflejos, que la igualdad se hiciera realidad. Adelante, el que tomó la posta fue Caneo. El ex Boca agarró la batuta y no la soltó. Desde sus pies, el equipo jugaba, creaba y complicaba al adversario. Los tiempos eran manejados con absoluta eficacia. Y si de efectividad se habla, a cinco minutos del cierre de la primera parte, tras un centro de Mansilla, el propio Chino estampó el 2-0 con un cabezazo imposible de atajar para Dei Rossi.