Quilmes demostró que se hizo fuerte en el estadio Centenario con la victoria frente a San Lorenzo por 1 a 0 que le permite lograr su tercer triunfo consecutivo como local y reforzar sus chances de mantenerse en la máxima categoría del fútbol argentino. Durante los primeros minutos fue Quilmes el que controló las acciones y a los 11 tuvo una clara chance de abrir el marcador con un centro que llegó a la cabeza de Varela entrando al área grande y la pelota se fue hacia Raymonda que pensó demasiado para pegarle al balón quitándole riesgo a la jugada. A los 16, Rovira se acercó al área grande y antes de ingresar disparó fuerte, un tiro que fue desviado. El tiro de esquina fue preciso y también Galíndez que logró controlar el balón para iniciar la jugada que terminaría en gol para el Cervecero. En la contra, Jota Morales logró escaparse con el balón y después de entrar al área grande convirtió su quinto gol del Apertura 2010 con la camiseta de Quilmes. La apertura del marcador permitió que el Cervecero se adelantara más en busca de una nueva conquista que dé tranquilidad para controlar el partido. La presión hizo que San Lorenzo perdiera el rumbo y que cada jugador de Quilmes que viera un espacio probara al arco. Garnier fue uno de los que más veces probó y una de las más claras fue a las 43, cuando tras ingresar al área grande probó fuerte al arco, Migliore dio rebote, y la volvió a agarrar aunque la pelota se fue desviada.
Más estudiado
El inicio del segundo tiempo fue más moderado, con intentos de un deslucido San Lorenzo por buscar la igualdad y las primeras chances del Cervecero para ampliar el marcador. Entre las acciones, el autor del gol de Quilmes tuvo su chance a los 34 entrando al área chica para enganchar un tiro de Núñez que rebotó en la defensa del Cuervo y por tal motivo no pudo tomar bien. Al minuto, una falla en la defensa cervecera pudo haber terminado en la igualdad si no fuera porque Menseguez tardó en decidir qué hacer con el balón y Galíndez fue astuto para controlarlo. Superados los 40 minutos, con menos acciones en el campo de juego, las tribunas del Centenario empezar a armar una fiesta por la nueva conquista del equipo dirigido por Leonardo Madelón. En tiempo cumplido, Diego Torres tuvo su chance pero por esquivar a la defensa de San Lorenzo quedó muy pegado a la línea final y sin ángulo para patear al arco por lo que Migliore no tuvo inconvenientes en atrapar el balón. Un minuto más tarde, Morales lograría que le cometan la falta dentro del área grande para tener un penal a favor que terminaría desperdiciando con un tiro que pegó el palo y se fue afuera. “Lo importante era ganar, demostrar que vamos a dar pelea hasta lo último. Por suerte pudimos manejar nosotros la pelota”, indicó el autor del único gol del partido.