De esa manera, arriba en el marcador, el elenco de la región se replegó y utilizó el contragolpe como la herramienta predilecta. El problema es que le permitió al dueño de casa asentarse en el terreno y tomar protagonismo con la pelota.
Eso propició que saltaran a la vista las ocasiones para empardar el tanteador: en primer término con Pablo Vegetti y luego con Alvaro Fernández. Aquel no pudo aprovechar un centro a la carrera de Facundo Oreja, que recorrió toda el área; y el otro se topó con la figura de Gabriel Arias, guardavalla que salió rápido y no le permitió convertir cuando estaba libre frente al arco.
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En el complemento, el Lobo intentó. Fue para delante y evidenció que quería revertir el panorama. Sin embargo, la impericia en la definición, más cierta suerte que apoyó al Halcón, hicieron que el resultado quedara establecido.
La oportunidad más clara estuvo en la cabeza de Vegetti. Pero el travesaño le ahogó el festejo. Y al rato fue Fernández el que desperdició su chance, o más bien Arias lo evitó con una atajada de lujo.
En tanto, el visitante tuvo algún contragolpe, pero nada de riesgo. Igual, no le importó, porque ganó, sumó tres puntos y empezó su recorrido por el campeonato largo de la mejor forma. Y, por si fuera poco, corroboró su supremacía al enfrentar a Gimnasia, ya que lo derrotó las seis veces que se vieron las caras, una paternidad que se afianza cada vez más.