Los miembros del Movimiento Vecinal Quilmes (MVQ) emitieron un comunicado, en el cual expresaron que "en las zonas linderas a otras subestaciones se multiplican los casos de cáncer, con una incidencia muy superior a la media zonal".
"Un ejemplo es la denominada Sobral ubicada en Ezpeleta, con una envergadura mucho menor a la proyectada para Quilmes. En 500 metros a la redonda, se contabilizan 169 fallecidos debido a la aparición de recurrentes casos de cáncer que se vinculan con los campos electromagnéticos que generan este tipo de instalaciones", manifestaron y, en la misma línea, remarcaron: "Además de las muertes, también se constataron afectaciones respiratorias, trastornos del sueño y diversas patologías asociadas".
El viernes pasado, durante un acto de presentación del proyecto -que fue denominado Consulta Pública- el doctor Carlos Adlerstein, médico sanitarista, experto internacional en desarrollo sustentable, expuso que la subestación tendrá la última tecnología y no contiene materiales que generen ningún riesgo a la salud. Los vecinos del MVQ criticaron la "escasa publicidad" que brindó el gobierno municipal acerca del proyecto, dados los posibles efectos nocivos que una subestación podría llegar a ocasionar a la salud de los vecinos.
"Deberían considerar las zonas no urbanizadas que atraviesa la traza del ramal ferroviario Roca para la instalación de la subestación y evitar, de esa manera, cualquier efecto indeseable", indicaron en el comunicado.
Además de la electrificación del servicio, el Municipio impulsa una remodelación integral de la estación de Quilmes para mejorar la circulación de autos y peatones.