Además, acotó que la situación se agrava porque "también vienen camiones de distintas empresas y acá arrojan cueros, gomas en desuso, animales muertos, ramas, restos de comida, latas, y todo objeto que no se recicla, inclusive bolsas de plástico cerradas que contienen todo tipo de desperdicios". Mencionó que algunos niños, por ello, "sufren picazones, sarpullidos y hasta problemas en la piel en brazos y piernas".
El vecino explicó también que, debido al pestilente y fétido olor que se desprende del basural, "el aire se torna irrespirable", causando la proliferación de todo tipo de insectos y roedores. "Para combatir ese olor insoportable, los vecinos realizan quemas de ramas y hojas en forma habitual, pero se forman densas humaredas, y así es peor el remedio que la enfermedad, porque el humo penetra en las casas y no se aguanta, es imposible vivir así", detalló Vera.