Historia conmovedora
Roberto Ysla llegó a la calle 849 cuando tenía siete años. Ahora tiene 57 y -pese a que el año pasado sufrió un accidente cerebrovascular y estuvo seis meses internado en coma- recuerda que los vecinos vienen realizando reclamos a la municipalidad desde que Aníbal Fernández era intendente, a principios de la década del 90.
"Todos prometían lo mismo. Cada uno que llegaba nos decía que iba a asfaltar, hasta (Francisco) Gutiérrez vino antes de una elección. Nadie hizo nada", se queja el vecino, que se esfuerza a sobremanera para hablar y respirar.
Quizás la odisea de Roberto Ysla el día que sufrió el ACV grafica la precariedad ante la falta de obras. "Me agarró el accidente cerebral el 4 de abril de 2012, el día que hubo un tremendo temporal. Acá estaba todo inundado, yo no podía caminar y estaba sólo con mi mujer. La ambulancia no pudo entrar, se quedó en la esquina. Me tuvo que llevar un amigo remisero hasta el hospital", detalló y -luego- confió: "Me gustaría ver el asfalto antes de morir, estuve en coma seis meses y la vida me dio otra oportunidad. Ojalá llegue ese día".
Sonia Gongora, otra vecina de la zona, manifestó: "Nací acá en Solano y observé como mi papá y los vecinos trabajaron para conseguir el asfalto. Hoy él tiene 73 años y yo retomé su lucha, no pierdo las esperanzas de que podamos conseguirlo para que pueda ver en vida lo que tanto anheló".