Consultada por las causas que motivaron a los vecinos a poner manos a la obra, recordó que "lo hicimos porque habían personas de otros lugares que empezaron a tomar terrenos para instalarse ilegalmente en el barrio. También creamos la plaza porque los chicos no tenían espacios verdes para poder jugar".
En este sentido, reconoció que a todos los vecinos que intervinieron en el proyecto, "nos da una satisfacción enorme,ver a todos los chicos y familias disfrutar de la plaza". "Yo recuerdo que cuando era chica nos teníamos que conformar con la pequeña vereda que teníamos. También, por eso, me puse a trabajar, está bueno darle la oportunidad de divertirse a los niños", rememoró.
No obstante, dio a conocer que hay cosas que faltan, como "juegos, ya que los que están son para interiores y, también, no contamos con alumbrado público, acá, a la noche, es una boca de lobo".
Además, de Gisela, participan, su hermana María y los vecinos Verónica Espósito, Nélida Taboada, y Paola Lucero, junto a sus respectivos maridos, entre los que se encuentra Gustavo, encargado de cortar el pasto.
Todos ellos se encargan de cortar el pasto, de recolectar la basura y de volver a empezar, cada vez que se roban los neumáticos para realizar cortes de calle. "A pesar de todo, no nos vamos a rendir, vamos a seguir custodiando la plaza", cerró.