Es tan insoportable el aroma que la vecina lo comparó con un despertador: "Generalmente, a las cuatro de la mañana, cuando estoy durmiendo, comienza a ingresar el olor por de bajo de la puerta y me quita el sueño", apuntó.
Al igual que las cloacas, las zanjas tapadas de mugre y agua colaboran con la desagradable atmósfera. "El problema de los surcos, que están al costado de las calles, comenzó hace no más de dos años, justamente en el momento en que los cooperativistas de Argentina Trabaja dejaron pasar", afirmó.
Por su parte, Rubén confesó que por la calle Zapiola, desde 177 hasta 179, padece la misma dificultad. "El olor sobre esta calle es terrible, no se aguanta", señaló.
"Irrespirable"
Similar caso es el de Ricardo, residente de la calle 822 entre 880 y 882, quien se mostró cansado de respirar la hediondez que proviene de la agua estancada. Dicha situación surgió por "el mal trabajo de una empresa contratada por la Municipalidad de Quilmes, que está haciendo obras de cloacas y mejoramiento de calles tipo asfalto", dijo.