Voceros policiales informaron que la banda llegó en dos autos al predio que está sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Hudson. En su poder tenían armas largas y cortas, equipos de comunicación y uniformes similares a los de la Policía Bonaerense.
Según trascendió, uno de los malvivientes, disfrazado de policía, logró engañar al vigilador del sector de entrada y lo redujo a punta de pistola, del mismo modo que inutilizó a los dos guardias restantes que trabajaban en ese turno. Al mismo tiempo, sus secuaces cortaron el alambrado y obtuvieron acceso directo a la zona residencial.
Con los hombres de seguridad fuera de camino, eligieron las casas al azar e ingresaron a las mismas fuertemente armados. Al actuar en gran número, los delincuentes pudieron manejar los tiempos con tranquilidad. Mientras unos controlaban a las víctimas, otros se encargaban de juntar todo los elementos de valor que encontraban en su camino.
Tras el saqueo de tres propiedades, cargaron lo robado en los autos y en la camioneta de una de las víctimas, para luego abandonar el exclusivo barrio y darse a la fuga. i