25 de octubre 2010 - 00:00
Se acostumbró a perder
En Quilmes se intentaron algunos cambios pero sin resultado positivo.
Después del partido ante Banfield en el Centenario, la sensación que quedó es que este Quilmes se acostumbró a perder y ni siquiera la llegada de un nuevo cuerpo técnico pudo cambiar esta maña que este adquirió desde que comenzó el torneo Apertura 2010. En la semana, Leonardo Madelón trabajó y duro tanto en el aspecto psicológico como en lo futbolístico, pero el Cervecero no lo asimiló y en cancha se vio lo mismo que de siempre. Con esta caída, el actual plantel acumuló 12 encuentros sin victorias y superó la bochornosa racha que compartieron Mario Gómez y Esteban Pogany en el 2006. Es cierto que Leonardo Madelón estuvo al frente del plantel en solo cuatro entrenamientos -asumió el mando el martes- y que en tan poco tiempo no se pueden lograr muchas cosas. Sobre todo cuando un equipo está hundido en todos los aspectos. Al menos se esperaba una pequeña rebeldía de los jugadores, una reacción para demostrar que todavía están vivos, pero no fue así. Quilmes no se pudo olvidar de sus malas costumbres y volvió a perder. El DT intentó cambiar algunas cosas, pero no hubo respuestas. Por ejemplo, ponerlo a Santiago Raymonda de punta con Jota Morales, y el futbolista no entendió nunca su función, y no le fue útil al equipo. Arrancó siempre de atrás, cuando manejó la pelota fue para los costados (ojo, tampoco tuvo mucha compañía), pero nunca fue el acompañante de Morales. La apuesta de Madelón por Gervasio Núñez no le dio resultado, ya que el “Yacaré” jugó de la misma manera que lo hacía con Tocalli, y luego se fue reemplazado por Miguel Caneo, quien nunca debería haber salido del equipo y lo demostró cuando pisó el césped. Sí le dio resultado la posición de Caneo, que jugó como un cinco de salida y fue importante. Lo mismo que el ingreso del pibe Damián Gómez, que en los minutos que estuvo dejó en claro que no puede estar afuera del equipo. De todas maneras, Gómez hace rato que está para jugar, pero ni el cuerpo técnico que pasó ni algunos dirigentes parecen entenderlo. Si ésto no fuese así, se lo hubiera tenido en cuenta en algunas de las 11 jornadas anteriores que pasaron. Pero Tocalli decía que los pibes del club no tenían dinámica para jugar en Primera; y los directivos tampoco lo contradijeron. Por eso se trajeron tantos jugadores nuevos. Sin embargo, ayer Enzo Kalinski -uno que salió de “allá abajo”, como algunos llaman al predio de Alsina y Lora- volvió a dejar en claro que es un volante central con una enorme categoría y un sacrificio enorme. Se notaron algunos cambios con el nuevo DT, pero son los jugadores los que se tienen que convencer para salir a flote, porque este equipo perdió el espíritu, y necesita recuperarlo con suma urgencia porque de lo contrario las matemáticas serán aún más complicadas y el sueño de la permanencia se podría transformar en la peor pesadilla.