Allí, donde hubo varios damnificados por los robos, los testimonios fueron elocuentes sobre los casos ocurridos. La vecina Nélida, que días antes fue sorprendida a la madrugada mientras dormía por un sujeto que, tapándole la boca, le gritaba "dame la plata vieja de mierda, sino tengo orden de matarte", reclamó, muy consternada, pidiendo que las autoridades policiales "hagan algo".
De su casa se llevaron un televisor, radio grabadores, relojes, electrodomésticos y libros. "Tengo la casa enrejada y se metieron igual. Vivo de mi jubilación y se llevaron hasta la canasta de hacer los mandados", afirmó la mujer ante sus vecinos y policías. Agregó que los ladrones, a la madrugada, se metieron al parecer por el fondo de su casa, cortaron la reja de la ventana trasera, ingresaron a un patio y forzaron la reja de una ventana interior que daba al dormitorio.
"Nos van a matar a todos, ya que en una semana asaltaron a 5 vecinos", aseguró Nélida entre lágrimas. Acotó que también recorrieron el patio de la casa de su hija, que vive en el fondo de la propiedad, durante más de una hora "y se fueron con los bolsos por la puerta de adelante como si nada hubiera pasado" y que eran tres hombres jóvenes.
El subcomisario, a su turno, dijo que hacía 2 años que estaba en el destacamento y que estaba "para solucionar los problemas de los vecinos con los elementos" que poseía, pero no supo responder cuando otro poblador le reclamó mayor vigilancia para un barrio que antes era "tranquilo" pero en el que ahora "cada vez hay más asaltos".
Otros vecinos denunciaron que cuando llaman a la patrulla al 911, "tardan por lo menos media hora en venir", que no duermen de noche por temor a ser asaltados y reclamaron que las autoridades municipales y policiales "se preocupen más por los hechos delictivos que ocurren en el barrio". Una mujer, docente, expresó que "mientras me robaban, amenazaban a mi hija con un cuchillo", por lo cual quedó mal psíquicamente y debió pedir licencia en su escuela.
Los frentistas también reiteraron sus quejas por la falta de patrulleros y el subcomisario respondió que sólo contaba con dos móviles, ofreciendo los teléfonos de su equipo para que los vecinos lo llamen directamente si advertían cualquier extraña situación o posibles sospechas de robos.
Ante ello Susana, indignada, dijo: "¿Qué tengo que hacer?, ¿pedirle al ladrón que me apunta con un revólver y decirle me da permiso para que llame a la comisaría?.
El subcomisario Rodríguez señaló al respecto que en la Policía Bonaerense "hay faltante de personal, porque muchos efectivos se han ido a trabajar a la Policía Metropolitana porque en la Ciudad (de Buenos aIres) ganan más" dinero como salario.
Otros vecinos reclamaron que "debían armarse mas" y manifestaron que "si matamos a algún ladrón, seguro que vamos presos, pero si nos matan a nosotros no pasa nada".